Entre la libertad y los Derechos de autor

El tema se debatión entre los participantes en el II Foro Cultural Mundial en Brasil.
Es necesario "repensar el sistema de propiedad intelectual", es decir las normas vigentes para la protección del derecho de los autores sobre sus obras artísticas, aseguró el ministro brasileño de Cultura, el conocido cantautor Gilberto Gil. El desafío del capitalismo es "actualizar esa institución de fines de la Edad Media a las condiciones actuales, de forma democrática, considerando el interés de todos", sentenció.
Una dificultad específica es cómo remunerar los derechos del conocimiento tradicional, de pueblos indígenas y comunidades locales, que muchas veces se ubican en varios países. A quién distribuir los beneficios es una cuestión controversial, observó.
El sistema, tal y como está, no funciona y genera crecientes "tensiones sociales", bloqueando el acceso a bienes culturales, como libros, y promoviendo la piratería, sostuvo Ronaldo Lemos, jurista y director de la organización no gubernamental Creative Commons en Brasil, que procura abatir las barreras legales a la creatividad por medio de nueva legislación y nuevas tecnologías.
La computadora abre posibilidades, pero es necesario copiar programas de computación, músicas, filmes y otros bienes para disfrutarlos, así "el derecho de autor se amplía en el ambiente digital" y se aplica de forma automática, acotó Lemos. Mencionó el caso de un filme producido por 218 dólares, bien acogido por los críticos, pero sin exhibición porque usa canciones cuyos derechos pertenecen a una empresa que pretendía cobrar la impagable suma de 400.000 dólares por su uso.
En Brasil no se reconoce siquiera el derecho a una copia privada para uso individual. Es así que estudiantes y universidades están sufriendo acciones judiciales por reproducir sin licencia algunas páginas de libros didácticos. De modo que la educación y el conocimiento científico también son bloqueados.
Una alternativa a esa situación es el Creative Commons (que podría traducirse como "bienes comunes creativos"), un medio término entre "todos los derechos reservados y la anarquía", mediante el cual los autores permiten que su obra sea usada o reproducida en algunos casos, señaló Lemos. Autorizar el uso para fines no comerciales o la libre reproducción condicionada a la mención de la fuente son algunos ejemplos.El movimiento ya alcanzó a más de 60 países y 140.000 obras licenciadas bajo el "creative commons", pero es aún muy limitado. Representa uno de cada 290 sitios web registrados en el buscador de Internet Yahoo.
Link:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42383


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